sábado, 9 de noviembre de 2013

Foroneo, el primer arquitecto en la Grecia antigua





Cuando Heracles , en cumplimiento del primero de los doce trabajos impuestos para poner a prueba su condición de héroe civilizador, llegó a Nemea para enfrentarse al gigantesco león que asolaba la región, tuvo que saber que se adentraba en una tierra muy especial: la tierra de los descendientes de Foroneo, el educador de los seres humanos, a quienes tenía que proteger especialmente.
La historia acontecía en tiempos antediluvianos, antes que la tierra, tras el diluvio, se volviera a poblar con los descendientes de Deucalión, el hijo de Prometeo, con quien a veces Foroneo sería comparado o incluso confundido. Ambos fueros los maestros de arte, los educadores de la humanidad.
Hoy, mientras el nombre y los logros de Prometeo -que modeló al primer ser humano- han perdurado, quizá gracias a otra figura creada artificialmente (Frankenstein), casi nadie recuerda a Foroneo, cuya fama, empero llegó hasta la Edad Media tan incólume que Nicolás Pisano lo retrataría en las puertas del baptisterio de la catedral de Florencia, junto con otros héroes a quienes los hombres les deben la vida y el dominio de la naturaleza.


Foroneo fue el primer héroe griego. Sus padres fueron el dios de los ríos Ínaco y una ninfa, llamada Melia, que personificada la tierra fértil. Antes de Foroneo, la tierra entera estaba en manos del dios de los ríos, es decir, la tierra, como base sólida, como fundamento, no existía: solo había agua. Las aguas se retiraron cuando, precisamente, Foroneo,  en tanto que ser que introdujo el orden en la tierra, logró regular el curso de los ríos, siempre imprevisibles en lugares como Grecia, como aun acontece hoy. Su hermana fue Io, célebre porque en sus viajes por el Mediterráneo oriental, crearía la costa ionica (jónica), hasta caer rendida en Egipto donde, poseída por Zeus, alumbraría a un hijo que se esposaría con Menfis, la primera ciudad. Entre sus nietos destacaba Libia. Cadmo, que trajo la escritura a Occidente, también le sucedió. De este modo, el linaje de Foroneo definió una franja costera donde los humanos se instalaron.  Sin duda fueron sus nietos los más recordados; eran los Dactilos (que significa dedos) -o los Curetes, hijos de una hija de Foroneo y de Hecateus, el dios de la danza caracterizada por el movimiento de las manos, dios de las habilidades manuales, que no pudo sino asociarse al ser humano primordial, caracterizado por su saber hacer manual, capaz de desenredar con los dedos toda clase de problemas- seres infernales que vivían en cuevas practicando las tan necesarias artes de la forja que transmitieron a los humanos.
Si bien los griegos sintieron curiosidad por saber quienes fueron los primeros seres en toda clase de campos -los primeros técnicos, los primeros labradores, etc-, casi ningún mito -salvo alguno órfico tardío-, cuenta nada acerca del primer ser humano. Quizá esto fuera debido a que, al menos en ciudades como Atenas, los humanos, brotados de la tierra, ya existían cuando las primeras divinidades, como Atenea, Hefesto o Poseidón, nacieron o llegaron a la tierra.
Por este motivo, la existencia de Foroneo es tan insólita y valiosa en la Grecia antigua. Fue el primer humano en una cultura que no pareció preocuparse por saber quien fue el primer humano.
Foroneo no era un héroe cualquiera. Bien lo sabían los griegos. Fue el primer rey, en el Peloponeso -instauró así el sistema monárquico-, pero fue ante todo, un ser humano a parte entera; su condición humana no estuvo determinada de antemano. Se hizo humano porque, y gracias,. a la práctica (manual) del arte. Se labró, se forjó como humano.  Amén de gobernar a sus semejantes, cultivaba la tierra, fundó ciudades (la primera ciudad, Argos, así nombrada en honor a un nieto suyo, Argus) y transmitió las leyes edilicias y comunales a los hombres. También les enseñó a hacer fuego (como Prometeo, si bien el fuego de Foroneo no fue robado al carro del Sol o a la forja de Hefesto). La tierra, educada, delimitada, dejó de ser un espacio indómito para convertirse en un lugar habitable, ordenado y regulado, gracias a la actividad creadora y legislativa de Foroneo: como se ha comentado más de una vez, definir, ordenar y delimitar eran prácticas parecidas, que obtenían resultados parecidos: la pacificación del espacio, apto así para acoger comunidades creadas en el momento en que se instalaban permanentemente.

"Foroneo, hijo de Ínaco, reunió por primera vez en una comunidad a los habitantes, que hasta entonces vivían diseminados y cada uno por su lado" (Pausanias, II, 15, 5).

Antes de Foroneo, los humanos no habían logrado vivir juntos. No solo o no tanto porque desconocían las técnicas edilicias, sino porque el dios Hermes les había adiestrado en la hermenéutica, el arte de preguntarse por el significado de las palabras y su relación con las cosas. De ahí que los humanos, que hasta entonces hablaban sin preguntarse acerca de la bondad o verdad de lo que decían, se enfrentaron entre sí. Ya no se comprendían. Las lenguas dejaron de ser un medio para convertirse en un bien preciado, que debía protegerse del contacto con las demás hablas. Eran hablas que se convirtieron en lenguajes. Gracias a Foroneo,  el lenguaje también fue regulado. Se empezaron a cuidar las formas, a velar por los modales. Por eso, Peito fue su esposa; Peito, la diosa de las palabras persuasivas, que reinaba en el centro del ágora de ciudades como Corinto -el espacio de debate y de consenso por excelencia, donde se intercambiaban bienes e ideas pacíficamente-, y entre sus hijos destacó, sorprendentemente Apis o Serapis, el dios greco-egipcio, símbolo de la unión entre pueblos tan dispares como los griegos y los egipcios, tras la conquista de Egipto par parte de Alejandro.
La capacidad por apaciguar el mundo y formar comunidades estables de Foroneo parecía no tener límites, logros que obtuvo precisamente gracias a la enseñanza, las buenas palabras. Cuando desapareció, su tumba se convirtió en un lugar de culto, sobre la que se preservaba un fuego eterno hasta casi las postrimerías del Imperio Romano.
Foroneo sabía también que los humanos no podían vivir solos. Necesitaban a los dioses. Foroneo había sido el favorito de la diosa madre Hera, esposa de Zeus. Hasta se enamoró de ella. Por eso, Hera le concedió el permiso y el talento para construir el primer altar con el que los humanos podrían establecer contacto con los dioses -el primer altar fue, en verdad, edificado por Apolo, mas éste era una divinidad; el altar que Apolo levantó mediaba entre divinidades, y los humanos nunca se beneficiaron de este primer logro apolíneo.
Es a Foroneo a quien debemos nuestra humana condición: seres capaces de convivir consigo mismo, con semejantes y con los poderes sobrenaturales.


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